¿Marca blanca? ¡Por supuesto!

Monetizar juntos las relaciones con los clientes
Quien quiera ampliar rápidamente su portfolio IIoT y sin inversiones significativas debería considerar un modelo de marca blanca. Lo que en muchos sectores lleva tiempo siendo habitual — palabras clave: marcas propias en el retail alimentario — empieza a consolidarse solo lentamente en el IoT industrial. ¡Una oportunidad para pioneros!
En comparación con las marcas propias, el principio no cambia: un partner tecnológico como autosen proporciona un producto (p. ej., un gateway IoT, hardware y software), que el cliente de marca blanca comercializa bajo su propio nombre — por lo general ampliado con servicios y prestaciones de valor añadido. Los públicos objetivo son clientes existentes o nuevos: una mayor fidelización y la apertura más sencilla de nuevos segmentos de mercado son los grandes puntos a favor del white labelling.
Casos de uso típicos del IIoT son ofertas digitales de posventa o de servicio, como condition monitoring o predictive maintenance en la ingeniería mecánica. Se trata de modelos de negocio especialmente sostenibles. Porque estos servicios hacen que la relación con el cliente no termine tras la compra, sino que empiece de verdad con la puesta en marcha. Además de los ingresos por venta, se pueden generar ingresos recurrentes y, así, aumentar el valor del cliente. Algo similar aplica a los integradores de sistemas, que, por ejemplo, pueden implantar una facturación basada en el uso de sus aplicaciones. Las posibilidades son tan variadas como el propio IIoT.
Sin embargo, para estas aplicaciones son imprescindibles datos de máquina, captados mediante sensores y transferidos mediante un gateway a un entorno cloud seguro, donde se visualizan. Montar sistemas propios y propietarios para ello cuesta mucho tiempo y dinero y requiere competencias en hardware y software, así como en cloud y tecnología de transmisión. Es más fácil y rápido utilizar tecnologías que ya están disponibles en el mercado y listas para usar de inmediato. [LB1] La alternativa, por tanto, es: en lugar de reinventar la rueda, conviene recurrir a soluciones y aplicaciones probadas que puedan comercializarse con el propio logo y branding corporativo y — de forma limitada — también puedan personalizarse en cuanto a funcionalidad, interfaz de usuario, etc., para ofrecer una experiencia de usuario única y alineada con la marca.
El white labelling es un win-win-win para todos los implicados. El proveedor tecnológico gana nuevos canales de venta; las empresas partner pueden ofrecer nuevos servicios sin esfuerzo de desarrollo. El principio es: cero compromisos en la tecnología, pero control total sobre la experiencia del cliente, de modo que los usuarios finales se beneficien de servicios integrados y alineados con la marca. Así se puede generar una creación de valor mayor que en el comercio tradicional.
El concepto también es interesante desde un punto de vista macroeconómico: el mercado está más abierto a nuevas tecnologías cuando las ofrecen e implantan partners de confianza. De este modo, el white labelling también actúa como motor de innovación, porque las soluciones innovadoras se implantan antes y de forma más amplia.
Una vez tomada la decisión básica de optar por un modelo de marca blanca, la elección del partner tecnológico debe hacerse con cuidado. Porque, al igual que la nueva oferta puede reforzar positivamente la propia imagen, también existe cierto riesgo de que posibles experiencias negativas se trasladen al proveedor. Por ello, la solución debe cumplir los más altos requisitos de fiabilidad, seguridad y rendimiento, y estar ya probada en empresas reconocidas.
Idealmente, la solución se diseñó desde el principio para su uso como producto de marca blanca — con una personalización de marca bien pensada, una interfaz fácil de usar y un esfuerzo de integración reducido. Un ejemplo: con el io-key y autosen.cloud, autosen ofrece un paquete de marca blanca configurable para empresas industriales, OEM e integradores de sistemas — con branding y soporte incluidos. La solución integra sensórica, conectividad y tecnología cloud, y ya está en uso en numerosas aplicaciones bajo el branding de empresas reconocidas como ifm o SMC. Un proceso de desarrollo complejo por nuestra parte, pero una solución sencilla y fácil de comercializar para nuestros partners de ventas — así de simple puede ser la marca blanca.
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